La autoestima adolescente y la educación

marzo 23, 2017

¡Hola! Desde que publiqué la entrada anterior, siento que muchas puertas se han abierto y que mis ideas han empezado a fluir otra vez, y eso me gusta. Ahora, cuando me pasa algo, siempre se me pasa por la cabeza algo como: ¿Por qué no hablar de ello en el blog?

Por eso, por algo que me ha pasado hoy y que puede parecer que no tiene mucha importancia, pero a mí me ha impactado bastante, voy a hablar de la autoestima adolescente y la educación. Siempre recordar que esto es según mi punto de vista, lo que a mí me ha pasado y lo que he sentido en ese momento.

Para empezar, ¿qué es la autoestima? Según la RAE, es la valoración generalmente positiva de uno mismo, aunque yo lo suelo definir como la forma en la que te ves a ti mismo, y ya. Puedes tener alta o baja autoestima, y eso afecta mucho a tu forma de vida y de relacionarte con la sociedad en general. Pero yo voy a centrarme en la autoestima adolescente. No vengo a hacer un estudio sobre nada, más bien todo lo contrario. Podría decirse que vengo simplemente a charlar sobre esto, como si estuviéramos cara a cara tomando un café y saliera a colación. Actualmente yo estoy pasando por la etapa adolescente, y como estoy segura de que aquí todos lo estamos haciendo o ya lo hemos hecho, podréis entenderlo.

Quiero hacer hincapié en que la autoestima en estas edades es algo tan inestable como un tablón de madera raído y mohoso (o incluso más). Es algo del día a día el despertarse de buen humor y nada más llegar a clase que te digan cualquier cosa y tu autoestima baje como una montaña rusa. No mola nada, pero todos tenemos que pasar o hemos pasado por esto, y no se puede hacer nada. A lo que quiero llegar es que a prácticamente todo lo que nos dicen nos afecta, por lo que podría decirse que casi dependemos de lo que nos dicen los demás, y viceversa.

Y ahora, antes de poneros en situación, un pequeño inciso para hablar de la educación. ¿Qué es la educación? Pues según la RAE (la acepción que nos interesa y a la que voy a estar refiriéndome ahora siempre que hable de "educación"), es la cortesía, urbanidad. No podréis negarme que hay adolescentes maleducados para aburrir, aunque esto no es una característica sólo de este grupo de personas, ya que también hay niños, adultos y personas ancianas así, por desgracia. Sin embargo, como con la autoestima, voy a centrarme en la educación de los adolescentes.

Personalmente creo que poco a poco se han ido perdiendo los valores de sociedad, y aunque se han ganado muchas cosas, otras como la amabilidad, el respeto, la sinceridad (medida)... se han ido perdiendo y en muchas personas ya se sienten como un mito urbano. ¿Qué cuesta hablar como una persona humana a otra cuando te está diciendo algo, en vez de responder con un: ¡Que sí, déjame ya, pesada!? No eres el único humano aquí, y hablar así a alguien puede causar que su autoestima baje en picado, como hemos dicho antes. Aunque tampoco es esto a lo que quiero llegar.

Y ya voy a unir ambos conceptos –la autoestima y la educación– en una situación concreta que me ha ocurrido el día de hoy, y que como he dicho antes, me ha impactado y, podría decirse, me ha afectado emocionalmente.


🌸🌸🌸

Resulta que yo estoy apuntada a una academia de inglés, junto con unas amigas. Estoy muy contenta, tanto con los compañeros, como con el lugar y como con la profesora que tenemos este año, a la que llamaremos Helena de Troya, por ejemplo, Helena para acortar. Helena es muy, muy simpática siempre, se lo toma todo con humor, y es muy cómodo y divertido dar clase con ella, además de que se aprende una barbaridad. No fue difícil cogerle cariño en dos o tres clases, así que yo la tengo en alta estima a pesar de que sólo la vea dos días a la semana.

Hoy hemos ido a clase como siempre (cabe mencionar que somos ocho adolescentes más o menos), de buen humor, hemos estado haciendo ejercicios... Y todo ha caído cuando hemos empezado a hacer una actividad de speaking, que para quien no lo sepa, es una actividad de hablar en inglés sobre un tema, respondiendo preguntas, describiendo fotografías... Y nos hemos puesto por parejas para trabajar, haciéndolo en orden, con el resto de la clase escuchando.

Durante una de las conversaciones, una alumna le la dicho a Helena que, por la expresión que tenía en el rostro, parecía que estuvieran haciéndolo todo mal, y que se estaban poniendo nerviosas. Helena se lo ha tomado a humor y todo ha continuado genial, hasta que otra pareja le ha dicho lo mismo, y cuando se han intentado explicar, Helena ha explotado. Simplemente, de un momento a otro, ha comenzado a gritarnos y a decirnos que esa era su cara, que le parecía demasiado decirle eso a una persona, y en fin, una serie de cosas bastante desagradables sobre nuestra educación. Mencionamos ambos factores en esta situación, ya que la autoestima se puede relacionar con el hecho de que la profesora mirara con una expresión peculiar a los que estaban hablando y les hacía sentirse más y más inseguros, aunque aquí no se ve del todo. 
Cuando más se ve es cuando Helena nos echa la bronca, cuando empieza a decirnos que somos maleducados, que nos hemos pasado... y cuando ha cortado la actividad y ha mandado un ejercicio del libro de actividades, mientras apuntaba algo en su cuaderno, que luego ha lanzado contra la mesa con lo que yo he identificado rabia, o no preocupación por dónde pudiese acabar.

¿Me ha afectado? Lo ha hecho, lo ha hecho bastante. Al principio ha sido por ver que a Helena le había molestado tanto nuestro comentario, y me ha dado vergüenza estar allí, a pesar de yo no haber dicho nada. Pero poco a poco, he ido pensando, y ¿qué habíamos hecho en realidad? Sólo le habíamos dicho que esa expresión nos hacía sentir inseguros y que parecía que estábamos haciendo todo mal. Nos a afectado que se lo tomara así, porque no pensábamos que fuera a hacerlo. Además, la situación no ha mejorado, pues nos ha ido soltando pullas que caían como flechas en nuestros ánimos, aunque ya no voy a mencionarlas.

He salido de clase sintiéndome mal y confusa, intentando pensar que Helena se dará cuenta de que no hemos querido hacerlo adrede, y que no queríamos hacerle daño, aunque no sé ni qué pensar. Ver a una persona como Helena así ha sido un golpe duro, aunque si sólo lo estás leyendo puede no parecerte para tanto.
En definitiva, lo que quiero decir es que la autoestima adolescente es muy frágil, y que cuando creemos haber hecho daño a alguien sin querer, nos afecta mucho (aunque esto a prácticamente todo el mundo, no sólo a los adolescentes).

Lo que sí quiero preguntaros respecto a todo es:

¿Cómo os habríais sentido vosotros? ¿Cómo habríais reaccionado? ¿Opináis que ha sido un acto de mala educación, y si es así, por qué? ¿Qué afecta a vuestra autoestima?
¿Lo haría esto?

Lo siento mucho si parece algo muy rebuscado o algo que os parece sin importancia, pero necesitaba plasmarlo sobre algún lugar, y este me ha parecido indicado.

¡Un abrazo!

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